El Manejo Integrado de Plagas constituye un pre requisito fundamental para la implementación del Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, por sus siglas en inglés) en la industria de la alimentación. Te daremos 4 claves a tener en cuenta para su implementación.

1. Es una estrategia de mitigación.

El MIP es la utilización de todas las acciones tendientes a prevenir y controlar la presencia de plagas mediante la implementación de diferentes técnicas de manejo (medidas culturales, mecanismos físicos, biológicos y químicos, utilizando la menor cantidad de elementos tóxicos posibles), la consideración del impacto que tales técnicas han de tener en el medio ambiente y los aspectos toxicológicos relacionados con el hombre y sus animales.

2. Garantiza la inocuidad de los alimentos destinados al consumo humano.

No hay mejor publicidad que darles calidad a los consumidores finales. Por lo tanto, las industrias deben garantizar la inocuidad de sus productos. De esa manera, previenen pérdidas que se pueden ocasionar por la presencia de parásitos dentro de los productos, disminuyendo así la buena percepción que tienen en el mercado.

3. Previene daños en la salud de los trabajadores.

Dentro de las industrias hay personas trabajando. Si se identifica el crecimiento de una plaga, no solo afectará a los procesos, a la calidad y a los clientes externos; un descuido en el control de plagas de las industrias recae también en la salud de los trabajadores, ya que son ellos los que están expuestos directamente a estos agentes dañinos y puede acarrear en su salud, disminuyendo la productividad de la industria.

4. Es un trabajo integral de toda la industria.

A través del Control cultural en Manejo Integrado de Plagas, BPM o HACCP, se busca sensibilizar a todo el personal de las industrias para que sean ellos quienes velen por el cumplimiento de los objetivos de inocuidad, asegurando así la calidad de los productos o servicios.